21 Oct 2008 - 13:44:37
D.O Campo de Borja
Desde que esta zona consiguió la categoría de D.O en 1980, ha ido adquiriendo una identidad propia. Se trata de vinos bien elaborados, densos, con cuerpo y con la presenca de nítidos aromas frutales.
La mayor parte de la producción sigue siendo de vinos tintos, al tiempo que está aumentado el número de crianzas. En la actualidad, tanto los tintos como los rosados han conseguido el respeto de la crítica; y los tintos jóvenes y afrutados, un considerable éxito comercial. Todo esto ha supuesto que las exportaciones se hayan duplicado desde 1995.
El vino se ha elaborado en esta comarca desde el tiempo de los Romanos, y exportado desde los primeros siglos de la Edad Media cuando comenzó a producirse en el Monasterio cisterciense de Veruela, situado a los pies de la Sierra de Moncayo. La labor de los abades propició en el siglo XV un importante desarrollo de la viticultura y un paulatino crecimiento del sector, que lógicamente ha continuado hasta nuestros días.
Tradicionalmente, las bodegas se situaban bajo las propias casas y en cerros próximos a los municipios. En la actualidad muchas de ellas todavía sobreviven. De hecho, hay una amplia representación de bodegas particulares en todos los municipios, situadas tanto en montes cercanos como bajo los propios hogares. Después de que se produjera una aguda disminución de las exportaciones por el impacto de la filoxera en el siglo XIX, comenzaron a surgir nuevas bodegas, como cooperativas de viticultores.
Hasta 1970, la mayor parte del vino producido en la zona era exportado para su mezcla con otros caldos. Sin embargo, desde que Campo de Borja consiguió la denominación de origen en 1980, los productores comenzaron a embotellar sus propios vinos. En 1989, el Consejo Regulador incluyó en su normativa a los vinos blancos, y en 1991-1992 realizó otras modificaciones como aumentar la zona de cultivo para incluir el área de Maleján, y permitir la variedad Cabernet-Sauvignon, Merlot y Syrah.
Situada en el noroeste de Zaragoza, a 65 kms, Borja es la principal ciudad de la denominación. Las vides cubren unas 7.0000 hectáreas a su alrededor. Físicamente esta área es una continuación de Navarra, extendiéndose al sur del río Ebro sobre la primera parte de su curso en su recorrido hacia la ciudad de Zaragoza.
Los viñedos se encuentran en altitudes que oscilan entre los 350 y 750 metros, descendiendo del oeste de la Sierra de Moncayo hacia las colinas bajas del este. Tradicionalmente, la D.O. Campo de Borja se ha dividido en dos subzonas: Llanos de Plasencia en el sur y Ribera del Huecha en el norte.
El terreno está formado por una sucesión de altiplanicies a lo largo del valle del río Ebro. Los suelos son principalmente arenosos sobre caliza, lo que le confiere un carácter pedregoso que le proporciona un excelente drenaje. Poseen niveles medios de materia orgánica y son ricos en nutrientes. La altitud y el tipo de suelo proporcionan unas condiciones ideales para la producción de vinos de gran calidad.
Como otras zonas de Aragón, Campo de Borja posee un clima continental extremo, con veranos largos y calientes e inviernos muy fríos. Las heladas y el granizo son frecuentes al final de la primavera. El viento frío y seco, denominado “cierzo” es característico de esta zona. La pluviometría es escasa.
Las tradicionales uvas españolas se encuentran en Campo de Borja: Garnacha, para los tintos y rosados; Tempranillo, que está siendo empleada para complementar de crianza; Macabeo, que permitió a la denominación la elaboración de vinos blancos; y Moscatel, que es usada para hacer vinos dulces. Otras variedades autorizadas como Merlot, Cabernet, Syrah y Chardonnay, también son utilizadas.
La densidad del viñedo se encuentra entre las 1.500 y las 4.000 vides por la hectárea. Además, las vides situadas en áreas vulnerables son plantadas en bajo para evitar el viento y el calor excesivo.
Los mejores caldos de Campo de Borja proceden de equipos de vinificación con control de temperatura que conservan la intensidad y la personalidad que les confieren las uvas y el clima. Son vinos densos, los más intensos de Aragón, y muy afrutados.
Todavía se conservan antiguos tinos de roble en los laberínticos sótanos de los pueblos próximos a las montañas. Tradicionalmente, el vino se fermentaba en ellas, pero actualmente sólo son usadas para el almacenamiento y poco a poco están siendo reemplazadas por depósitos de hormigón.
A pesar de que se permite que los vinos blancos y rosados sean envejecidos, son normalmente comercializados como jóvenes. Los blancos son frescos y los rosados recuerdan mucho a los que se elaboran en Navarra.
Los tintos son elaborados mayoritariamente con garnacha y se complementan, en algunos casos, con otras variedades como tempranillo, merlot, syrah ó cabernet, para ser envejecidos como crianzas ó reservas.
La mayor parte de la producción sigue siendo de vinos tintos, al tiempo que está aumentado el número de crianzas. En la actualidad, tanto los tintos como los rosados han conseguido el respeto de la crítica; y los tintos jóvenes y afrutados, un considerable éxito comercial. Todo esto ha supuesto que las exportaciones se hayan duplicado desde 1995.
El vino se ha elaborado en esta comarca desde el tiempo de los Romanos, y exportado desde los primeros siglos de la Edad Media cuando comenzó a producirse en el Monasterio cisterciense de Veruela, situado a los pies de la Sierra de Moncayo. La labor de los abades propició en el siglo XV un importante desarrollo de la viticultura y un paulatino crecimiento del sector, que lógicamente ha continuado hasta nuestros días.
Tradicionalmente, las bodegas se situaban bajo las propias casas y en cerros próximos a los municipios. En la actualidad muchas de ellas todavía sobreviven. De hecho, hay una amplia representación de bodegas particulares en todos los municipios, situadas tanto en montes cercanos como bajo los propios hogares. Después de que se produjera una aguda disminución de las exportaciones por el impacto de la filoxera en el siglo XIX, comenzaron a surgir nuevas bodegas, como cooperativas de viticultores.
Hasta 1970, la mayor parte del vino producido en la zona era exportado para su mezcla con otros caldos. Sin embargo, desde que Campo de Borja consiguió la denominación de origen en 1980, los productores comenzaron a embotellar sus propios vinos. En 1989, el Consejo Regulador incluyó en su normativa a los vinos blancos, y en 1991-1992 realizó otras modificaciones como aumentar la zona de cultivo para incluir el área de Maleján, y permitir la variedad Cabernet-Sauvignon, Merlot y Syrah.
Situada en el noroeste de Zaragoza, a 65 kms, Borja es la principal ciudad de la denominación. Las vides cubren unas 7.0000 hectáreas a su alrededor. Físicamente esta área es una continuación de Navarra, extendiéndose al sur del río Ebro sobre la primera parte de su curso en su recorrido hacia la ciudad de Zaragoza.
Los viñedos se encuentran en altitudes que oscilan entre los 350 y 750 metros, descendiendo del oeste de la Sierra de Moncayo hacia las colinas bajas del este. Tradicionalmente, la D.O. Campo de Borja se ha dividido en dos subzonas: Llanos de Plasencia en el sur y Ribera del Huecha en el norte.
El terreno está formado por una sucesión de altiplanicies a lo largo del valle del río Ebro. Los suelos son principalmente arenosos sobre caliza, lo que le confiere un carácter pedregoso que le proporciona un excelente drenaje. Poseen niveles medios de materia orgánica y son ricos en nutrientes. La altitud y el tipo de suelo proporcionan unas condiciones ideales para la producción de vinos de gran calidad.
Como otras zonas de Aragón, Campo de Borja posee un clima continental extremo, con veranos largos y calientes e inviernos muy fríos. Las heladas y el granizo son frecuentes al final de la primavera. El viento frío y seco, denominado “cierzo” es característico de esta zona. La pluviometría es escasa.
Las tradicionales uvas españolas se encuentran en Campo de Borja: Garnacha, para los tintos y rosados; Tempranillo, que está siendo empleada para complementar de crianza; Macabeo, que permitió a la denominación la elaboración de vinos blancos; y Moscatel, que es usada para hacer vinos dulces. Otras variedades autorizadas como Merlot, Cabernet, Syrah y Chardonnay, también son utilizadas.
La densidad del viñedo se encuentra entre las 1.500 y las 4.000 vides por la hectárea. Además, las vides situadas en áreas vulnerables son plantadas en bajo para evitar el viento y el calor excesivo.
Los mejores caldos de Campo de Borja proceden de equipos de vinificación con control de temperatura que conservan la intensidad y la personalidad que les confieren las uvas y el clima. Son vinos densos, los más intensos de Aragón, y muy afrutados.
Todavía se conservan antiguos tinos de roble en los laberínticos sótanos de los pueblos próximos a las montañas. Tradicionalmente, el vino se fermentaba en ellas, pero actualmente sólo son usadas para el almacenamiento y poco a poco están siendo reemplazadas por depósitos de hormigón.
A pesar de que se permite que los vinos blancos y rosados sean envejecidos, son normalmente comercializados como jóvenes. Los blancos son frescos y los rosados recuerdan mucho a los que se elaboran en Navarra.
Los tintos son elaborados mayoritariamente con garnacha y se complementan, en algunos casos, con otras variedades como tempranillo, merlot, syrah ó cabernet, para ser envejecidos como crianzas ó reservas.
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